¡Quita esa porquería de aquí!
Mi esclavo retrete está atado a la cama hoy: ¡no hay escapatoria de mis desechos apestosos y humeantes! Primero le hago lamer a fondo mi culo. Despacio, profundo y a conciencia, empuja la lengua hasta donde se acumula todo... hasta que mis intestinos ya casi no pueden esperar. Su boca se abre para mis meadas. Cálidas, fuertes y sin interrupción, fluyen dentro de su boca.
Entonces empieza la alimentación. Bocado a bocado, la mierda fresca y caliente entra en su boca abierta de par en par; con avidez y hambre, mastica el contenido de mis intestinos y lo traga enseguida. Pedazo a pedazo, lo relleno con mi caca hasta que no queda nada. Mi retrete humano come excepcionalmente bien: está claro que aquí tengo a un auténtico sibarita, que se lleva algo de "caviar" para el camino... ¡qué suerte tiene!

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