Lyndra Lynn estaba aburrida, así que cogió la tarjeta que le había dado un desconocido y llamó al número. La persona que contestó al teléfono le indicó el punto de recogida. Al día siguiente, un coche fue a recoger a Lyndra al punto de recogida.
Se despierta en un lugar desconocido; la voz que sale del altavoz le dice que se vista y, una vez vestida, le indica que se dirija a la sala principal.
Cuando llegó allí, Lyndra estaba muy confundida, ya que no era lo que se esperaba. ¿Un campo de juego? ¿Con consoladores? ¿Un cronómetro? Lyndra Lynn no podía fallar, si no, se acabaría todo. Pero, por desgracia, sí que falló y, desde luego, no fue lo que esperaba. La sumergieron en mierda de vaca y luego la follaron en el cuadrado en un montón de posturas. Cuando todo acabó, metieron a Lyndra Lynn en un barril y, quién sabe, quizá siga ahí dentro...

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